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Vasculitis

diciembre de 2015

¿Qué es la vasculitis?

La vasculitis es una afección que involucra la inflamación de los vasos de la sangre, mejor conocidos como vasos sanguíneos. Se presenta si el sistema inmunitario ataca los vasos sanguíneos por equivocación. Esto puede suceder como resultado de una infección, un medicamento u otra enfermedad o trastorno.

El término “inflamación” se refiere a la respuesta del cuerpo ante una lesión, incluso una lesión de los vasos sanguíneos. La inflamación puede incluir dolor, enrojecimiento, calor, hinchazón y pérdida de la función de los tejidos afectados.

En el caso de la vasculitis, la inflamación puede causar problemas graves. Las complicaciones dependen de cuáles vasos sanguíneos, órganos u otros sistemas corporales estén afectados.

Resumen general

La vasculitis puede afectar cualquiera de los vasos sanguíneos del cuerpo. Estos incluyen las arterias, las venas y los capilares. Las arterias trasportan la sangre del corazón a los órganos. Las venas trasladan la sangre de los órganos y las extremidades de vuelta al corazón. Los capilares conectan las arterias y las venas pequeñas.

Si un vaso sanguíneo se inflama, se puede estrechar o cerrar. Esto limita o impide que la sangre fluya a través de ese vaso. En muy raras ocasiones, el vaso sanguíneo se dilatará y se debilitará. Esto hace que el vaso sanguíneo se abombe formando una protuberancia que se conoce como un aneurisma.

Vasculitis

La figura A) arteria normal; la figura B) arteria más estrecha (con inflamación); la figura C) arteria totalmente bloqueada (ocluida); la figura D) aneurisma

La figura A muestra una arteria normal con un flujo de sangre normal. El recuadro muestra un corte transversal de la arteria normal. La figura B muestra una arteria inflamada y más estrecha que tiene el flujo de sangre disminuido. El recuadro muestra un corte transversal de la arteria inflamada. La figura C muestra una arteria inflamada y bloqueada (ocluida) con cicatrización en la pared de la arteria. La imagen en el recuadro muestra una sección transversal de la arteria bloqueada. La figura D muestra una arteria con un aneurisma. El recuadro muestra un corte transversal de la arteria con un aneurisma.

La interrupción en el flujo de sangre causada por la inflamación puede lesionar los órganos. Los signos y los síntomas dependen de cuáles órganos se han lesionado y de la gravedad de la lesión.

Los síntomas típicos de la inflamación, como fiebre y molestias y dolores en general, son comunes en las personas con vasculitis.

Pronóstico

Hay muchos tipos de vasculitis pero, en general, no es un problema común. Si usted tiene vasculitis, el pronóstico depende de:

  • El tipo de vasculitis que tenga
  • Cuáles órganos están afectados
  • Con qué rapidez avanza la enfermedad
  • La gravedad de la afección

El tratamiento por lo general funciona bien si se empieza temprano. En algunos casos, la vasculitis podría entrar en remisión. “Remisión” significa que la afección no está activa, pero puede volver o se puede exacerbar en cualquier momento. Algunas veces la vasculitis es crónica (persistente) y nunca entra en remisión. Por lo general, el tratamiento a largo plazo con medicamentos puede controlar los signos y síntomas de la vasculitis crónica.

En muy pocas ocasiones, la vasculitis no responde bien al tratamiento. Esto puede causar discapacidad o incluso la muerte. Todavía no se conoce mucho acerca de la vasculitis. Sin embargo, los investigadores continúan estudiando acerca de esta afección y sus diferentes tipos, causas y tratamientos.

Tipos de vasculitis

Hay muchos tipos de vasculitis. Cada tipo envuelve vasos sanguíneos inflamados. Sin embargo, la mayoría de los tipos difieren en quién afectan y los órganos involucrados.

Los tipos de vasculitis por lo general están agrupados con base en el tamaño de los vasos sanguíneos que afectan.

Vasculitis en su mayoría de vasos grandes

Estos tipos de vasculitis por lo general, pero no siempre, afectan los vasos sanguíneos más grandes del organismo.

Síndrome de Behçet

El síndrome de Behçet puede causar úlceras (llagas) dolorosas y recurrentes en la boca y los genitales, lesiones en la piel parecidas al acné y una inflamación en los ojos que se conoce como uveítis.

El síndrome se presenta con más frecuencia en las personas entre los 20 y 40 años de edad. También ocurre con más frecuencia en los hombres pero puede afectar a las mujeres. El síndrome de Behçet es más común en las personas descendientes del Mediterráneo, Medio Oriente y Lejano Oriente, mientras que es muy poco común que afecte a las personas de raza negra.

Los investigadores creen que un gen, conocido como el gen HLA-B51, puede desempeñar una función en el síndrome de Behçet. Sin embargo, no todas las personas que tienen el gen presentan el síndrome.

Síndrome de Cogan

El síndrome de Cogan se puede presentar en las personas que tienen vasculitis sistémica que afecta los vasos sanguíneos grandes, especialmente la aorta y la válvula aórtica. La aorta es la arteria principal que transporta la sangre oxigenada del corazón al organismo.

Una vasculitis sistémica es un tipo de vasculitis que afecta a la persona de una manera generalizada. Este síndrome puede causar inflamación ocular conocida como queratitis intersticial. También puede causar cambios en la audición, incluso sordera súbita.

Arteritis de células gigantes

La arteritis de células gigantes por lo general afecta la arteria temporal, una arteria al lado de la cabeza. Esta afección se conoce también como arteritis de la temporal. Los síntomas pueden incluir dolor de cabeza, sensibilidad del cuero cabelludo, dolor de la mandíbula, visión borrosa, visión doble y pérdida súbita aguda de la visión.

La arteritis de células gigantes es la causa más común de vasculitis en los adultos mayores de 50 años de edad. Es más probable que se presente en personas de origen escandinavo, pero puede afectar a personas de cualquier raza.

Polimialgia reumática

La polimialgia reumática comúnmente afecta las articulaciones grandes del cuerpo, como los hombros y las caderas. Típicamente causa rigidez y dolor en los músculos del cuello, los hombros, la zona lumbar, las caderas y los muslos.

Por lo general, la polimialgia reumática se presenta sola, pero del 10 al 20 por ciento de las personas que la padecen también presentan arteritis de células gigantes. Además, aproximadamente la mitad de las personas que tienen arteritis de células gigantes pueden presentar polimialgia reumática.

Arteritis de Takayasu

La arteritis de Takayasu afecta las arterias medianas y grandes, especialmente la aorta y sus ramas. Esta afección se conoce algunas veces como síndrome del cayado aórtico.

Aunque es rara, la arteritis de Takayasu afecta principalmente a las adolescentes y mujeres jóvenes. Es más común en los asiáticos, pero puede afectar a personas de todas las razas.

La arteritis de Takayasu es una enfermedad sistémica, es decir, que afecta a la persona de manera generalizada.

Los síntomas pueden incluir cansancio y una sensación de malestar, fiebre, sudores nocturnos, dolor en las articulaciones, pérdida del apetito y pérdida de peso. Estos síntomas generalmente se presentan antes de que aparezcan otros signos característicos de la arteritis.

Vasculitis en su mayoría de vasos medianos

Estos tipos de vasculitis por lo general, pero no siempre, afectan los vasos sanguíneos de tamaño mediano del organismo.

Enfermedad de Buerger

La enfermedad de Buerger, también conocida como tromboangeítis obliterante, típicamente afecta el flujo de sangre a las manos y los pies. En esta enfermedad, los vasos sanguíneos de las manos y los pies se contraen o se bloqueen. Como resultado, fluye menos sangre a los tejidos afectados, lo que puede causar dolor y lesión de los tejidos.

En raras ocasiones, la enfermedad de Buerger puede afectar también los vasos sanguíneos en el cerebro, el abdomen y el corazón. Por lo general, afecta a los hombres entre los 20 y 40 años de edad de ascendencia asiática o de Europa Oriental. La enfermedad está fuertemente relacionada con el consumo de cigarrillos.

Los síntomas de la enfermedad de Buerger incluyen dolor en las pantorrillas o los pies al caminar o dolor en los antebrazos y las manos. Otros síntomas incluyen coágulos de sangre en las venas superficiales de las extremidades y el fenómeno de Raynaud.

En casos graves, pueden desarrollarse úlceras en los dedos de las manos y de los pies, lo que puede causar gangrena. El término "gangrena" se refiere a la muerte o a la descomposición de los tejidos del cuerpo.

Una derivación quirúrgica de los vasos sanguíneos puede ayudar a restablecer el flujo de sangre a algunas zonas. Los medicamentos por lo general no funcionan bien para tratar la enfermedad de Buerger. El mejor tratamiento es dejar de consumir cualquier tipo de tabaco.

Vasculitis del sistema nervioso central

La vasculitis del sistema nervioso central por lo general se presenta como resultado de una vasculitis sistémica, es decir, que afecta a la persona de manera generalizada.

En muy raras ocasiones, afecta solamente el cerebro o la médula espinal, o ambos. Cuando lo hace, la afección se conoce como vasculitis aislada del sistema nervioso central o angeítis primaria del sistema nervioso central.

Entre los síntomas de la vasculitis del sistema nervioso central están dolor de cabeza, problemas para pensar con claridad, cambios en la función mental y síntomas parecidos a los de un accidente cerebrovascular, como debilidad muscular y parálisis (incapacidad para moverse).

Enfermedad de Kawasaki

La enfermedad de Kawasaki es una enfermedad rara de la niñez en la que se inflaman las paredes de los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. La enfermedad puede afectar cualquier vaso sanguíneo, es decir, las arterias, las venas y los capilares.

La enfermedad de Kawasaki se conoce también como síndrome de los ganglios linfáticos mucocutáneos. Esto es debido a que la enfermedad está asociada con enrojecimiento de las membranas mucosas en los ojos y la boca, enrojecimiento de la piel y nódulos linfáticos agrandados. (Las “membranas mucosas” son los tejidos que recubren algunos órganos y cavidades del cuerpo.)

Algunas veces, la enfermedad afecta las arterias coronarias que trasportan la sangre oxigenada al corazón. Como resultado, un pequeño número de niños con la enfermedad de Kawasaki podrían tener graves problemas del corazón.

Poliarteritis nudosa

La poliarteritis nudosa puede afectar muchas partes del cuerpo. Este trastorno a menudo afecta los riñones, el aparato digestivo, los nervios y la piel. Generalmente los síntomas incluyen fiebre, una sensación general de malestar, pérdida de peso y dolores de los músculos y las articulaciones, incluso dolor en los músculos de la pantorrilla que se desarrolla a lo largo de semanas o meses.

Otros signos y síntomas incluyen anemia (un conteo bajo de glóbulos rojos), una erupción cutánea parecida a encaje o una telaraña, protuberancias debajo de la piel y dolor de estómago después de comer.

Los investigadores consideran que este tipo de vasculitis es muy raro, aunque los síntomas pueden ser similares a los de otros tipos de vasculitis. Algunos casos de poliarteritis nudosa parecen estar vinculados a las infecciones por la hepatitis B o C.

Vasculitis en su mayoría de vasos pequeños

Estos tipos de vasculitis por lo general, pero no siempre, afectan los vasos sanguíneos pequeños.

Granulomatosis eosinofílica con poliangeítis

La granulomatosis eosinofílica con poliangeítis es un trastorno muy poco común que causa inflamación de los vasos sanguíneos. El trastorno se conoce también como síndrome de Churg-Strauss o granulomatosis y angeítis alérgicas. Este trastorno puede afectar muchos órganos, incluso los pulmones, la piel, los riñones, el sistema nervioso y el corazón. Los síntomas pueden variar ampliamente. Pueden incluir asma, niveles por encima de lo normal de glóbulos blancos en la sangre y en los tejidos, y protuberancias anormales conocidas como granulomas.

Vasculitis por crioglobulinemia

La vasculitis por crioglobulinemia ocurre cuando las proteínas inmunitarias anormales (crioglobulinas) espesan la sangre y perjudican el flujo sanguíneo. Esto causa dolor y lesiona la piel, las articulaciones, los nervios periféricos, los riñones y el hígado.

Las crioglobulinas son proteínas inmunitarias anormales en la sangre que se agrupan y espesan el plasma sanguíneo. Las crioglobulinas se pueden detectar en el laboratorio mediante la exposición de una muestra de sangre a temperatura fría (por debajo de la temperatura normal del cuerpo). En temperaturas frías, las proteínas inmunitarias forman grumos; sin embargo, cuando la sangre se recalienta, los grumos se disuelven.

No siempre se conoce la causa de la vasculitis por crioglobulinemia. En algunos casos, se asocia con otras enfermedades o trastornos tales como linfoma, mieloma múltiple, enfermedades del tejido conectivo e infecciones (en particular, la infección por hepatitis C).

Vasculitis por IgA

En la vasculitis por IgA (inmunoglobulina A), conocida también como púrpura de Henoch-Schonlein, se desarrollan depósitos anormales de IgA en los vasos sanguíneos pequeños en la piel, las articulaciones, los intestinos y los riñones. La IgA es un tipo de anticuerpo (una proteína), que normalmente ayuda al organismo a defenderse de las infecciones.

Los síntomas de la vasculitis por IgA incluyen una erupción cutánea parecida a un moretón de color rojizo-púrpura, que se ve con más frecuencia en las nalgas, las piernas y los pies (pero puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo); dolor abdominal; dolor e inflamación de las articulaciones y sangre en la orina. Las personas con vasculitis por IgA no necesariamente tienen todos los síntomas, pero casi todos tendrán la erupción característica.

La vasculitis por IgA es más frecuente en los niños entre 2 y 11 años de edad, pero puede afectar a personas de todas las edades. Más del 75 por ciento de los casos de vasculitis por IgA aparecen después de una infección del tracto respiratorio superior, una infección de garganta o una infección gastrointestinal.

La mayoría de las personas con vasculitis por IgA se mejoran en uno a dos meses y no tienen problemas a largo plazo. En raras ocasiones, los síntomas pueden durar más tiempo o regresar. Todos los pacientes con vasculitis por IgA deben someterse a una evaluación completa por parte de un profesional médico.

Vasculitis por hipersensibilidad

La vasculitis por hipersensibilidad afecta la piel. También se la conoce como vasculitis alérgica, vasculitis cutánea o vasculitis leucocitoclástica. Un síntoma común son las manchas rojas en la piel, generalmente en la parte inferior de las piernas. Para las personas que están postradas en la cama, la erupción aparece en la parte inferior de la espalda.

A menudo, una reacción alérgica a un medicamento o una infección causa este tipo de vasculitis. Suspender el medicamento o tratar la infección por lo general cura la vasculitis. Sin embargo, algunas personas tal vez necesiten tomar medicamentos antinflamatorios, como corticoesteroides, por un corto tiempo. Estos medicamentos ayudan a reducir la inflamación.

Poliangeítis microscópica

La poliangeítis microscópica afecta los vasos sanguíneos pequeños, en particular los de los riñones y los pulmones. La enfermedad se presenta principalmente en las personas de mediana edad; afecta a los hombres un poco más a menudo que a las mujeres.

A menudo, los síntomas no son específicos y pueden empezar poco a poco con fiebre, pérdida de peso y dolores musculares. Algunas veces los síntomas aparecen repentinamente y progresan con rapidez, lo que podría causar una insuficiencia renal.

Si los pulmones están afectados, la tos con sangre podría ser el primer síntoma. A veces la poliangeítis microscópica se presenta con una vasculitis que afecta el tracto intestinal, la piel y el sistema nervioso.

Los signos y síntomas de la poliangeítis microscópica son similares a los de la granulomatosis con poliangeítis, (otro tipo de vasculitis, que anteriormente era conocido como granulomatosis de Wegener). Sin embargo, la poliangeítis microscópica generalmente no afecta la nariz ni los senos paranasales, ni causa formaciones anormales de tejido en los pulmones y los riñones. Los resultados de ciertos análisis de sangre pueden sugerir una inflamación. Estos resultados incluyen una tasa de sedimentación de eritrocitos por encima de la normal; niveles de hemoglobina y hematocrito por debajo de lo normal (lo que sugiere anemia) y conteo de glóbulos blancos y plaquetas por encima de lo normal.

Además, más de la mitad de las personas que tienen poliangeítis microscópica tienen ciertos anticuerpos (proteínas) en la sangre. Estos anticuerpos se conocen como anticuerpos anticitoplasmáticos antineutrófilos (ANCA, por sus siglas en inglés). Los ANCA también ocurren en las personas que tienen granulomatosis con poliangeítis.

Las pruebas para ANCA no se pueden utilizar para diagnosticar ninguno de estos dos tipos de vasculitis. Sin embargo, las pruebas pueden ayudar a evaluar a las personas que tienen síntomas parecidos a los de la vasculitis.

Otros nombres para la vasculitis

  • Angeítis
  • Arteritis

¿Qué causa la vasculitis?

La vasculitis se presenta si el sistema inmunitario ataca los vasos sanguíneos por equivocación. No se conoce totalmente qué hace que esto suceda.

Una infección reciente o crónica (persistente) puede provocar el ataque. El cuerpo también puede atacar sus propios vasos sanguíneos en reacción a un medicamento.

Algunas veces, un trastorno autoinmunitario desencadena la vasculitis. Los trastornos autoinmunitarios se presentan cuando el sistema inmunitario produce anticuerpos (un tipo de proteína) que atacan y dañan los propios tejidos o células del cuerpo. Ejemplos de estos trastornos incluyen el lupus, la artritis reumatoide y la esclerodermia. Una persona puede tener estos trastornos durante años antes de desarrollar vasculitis.

La vasculitis también puede estar relacionada con ciertos cánceres de la sangre, como la leucemia y el linfoma.

¿Quiénes corren el riesgo de tener vasculitis?

La vasculitis puede afectar a personas de todas las edades y razas y de ambos sexos. Algunos tipos de vasculitis parecen ocurrir con más frecuencia en las personas que:

  • Tienen ciertos problemas médicos, como infección por la hepatitis B o C crónica
  • Tienen ciertas enfermedades autoinmunitarias, como lupus, artritis reumatoide y esclerodermia
  • Fuman

Para información adicional, vaya a “Tipos de vasculitis”.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la vasculitis?

Los signos y síntomas de la vasculitis varían. Dependen del tipo de vasculitis, los órganos implicados y la gravedad del trastorno. Algunas personas pueden tener muy pocos signos y síntomas mientras que otras pueden llegar a estar muy enfermas.

Algunas veces, los signos y los síntomas evolucionan lentamente, con el paso de los meses. Otras veces, los signos y síntomas se desarrollan rápidamente, en días o semanas.

Signos y síntomas sistémicos

Los signos y síntomas sistémicos son aquellos que afectan a la persona de una manera generalizada. Los signos y síntomas sistémicos más comunes de la vasculitis son:

  • Fiebre
  • Pérdida de apetito
  • Pérdida de peso
  • Fatiga (cansancio)
  • Molestias y dolores en general

Signos y síntomas específicos de un órgano o de un sistema corporal

La vasculitis puede afectar órganos y sistemas del cuerpo específicos y causar una variedad de signos y síntomas.

Piel

Si la vasculitis afecta la piel, se pueden notar cambios en ella. Por ejemplo, la persona puede tener manchas o protuberancias moradas o rojas, agrupaciones de pequeños puntos, manchas, moretones o ronchas. También puede sentir picazón.

Articulaciones

Si la vasculitis afecta las articulaciones, puede haber dolor o se puede presentar artritis en una o más articulaciones.

Pulmones

Si la vasculitis afecta los pulmones, puede sentir falta de aliento. Incluso hasta puede toser con sangre. Los resultados de una radiografía del tórax pueden mostrar signos que sugieren una neumonía, a pesar de que puede no ser lo que tenga.

Tracto gastrointestinal

Si la vasculitis afecta el tracto gastrointestinal, la persona puede presentar úlceras (llagas) en la boca o dolor de estómago.

En los casos graves, el flujo de sangre a los intestinos puede bloquearse. Esto puede hacer que la pared de los intestinos se debilite y posiblemente se rompa o explote. Una ruptura puede causar problemas graves o incluso la muerte.

Senos paranasales, nariz, garganta y oídos

Si la vasculitis afecta los senos paranasales, la nariz, la garganta y los oídos, es posible que se presenten infecciones de los senos paranasales o infecciones crónicas (persistentes) del oído medio. Otros síntomas incluyen úlceras en la nariz y, en algunos casos, pérdida de la audición.

Ojos

Si la vasculitis afecta los ojos, se pueden enrojecer, picar o arder. También pueden volverse sensibles a la luz y la visión podría ser borrosa. En raras ocasiones, ciertos tipos de vasculitis podrían causar ceguera.

Cerebro

Si la vasculitis afecta el cerebro, los síntomas pueden incluir dolor de cabeza, problemas para pensar con claridad, cambios en la función mental o síntomas parecidos a los de un accidente cerebrovascular, como debilidad muscular y parálisis (incapacidad para moverse).

Nervios

Si la vasculitis afecta los nervios, la persona puede sentir entumecimiento, hormigueo y debilidad en varias partes del cuerpo. También puede perder la sensibilidad o fuerza en las manos y los pies y sentir dolores punzantes en los brazos y las piernas.

¿Cómo se diagnostica la vasculitis?

El médico diagnosticará la vasculitis con base en los signos y síntomas de la persona, la historia clínica, un examen físico y los resultados de las pruebas.

Especialistas que podrían estar implicados

Dependiendo del tipo de vasculitis y de los órganos afectados, el médico puede referirlo a varios especialistas, entre ellos:

  • Un reumatólogo (especialista en las articulaciones y los músculos)
  • Un especialista en enfermedades infecciosas
  • Un dermatólogo (especialista en la piel)
  • Un neumólogo (especialista en pulmón)
  • Un nefrólogo (especialista en riñón)
  • Un neurólogo (especialista en el sistema nervioso)
  • Un cardiólogo (especialista en corazón)
  • Un oftalmólogo (especialista en ojos)
  • Un urólogo (especialista en el tracto urinario y el sistema urogenital)

Pruebas y procedimientos diagnósticos

Se utilizan muchas pruebas para diagnosticar la vasculitis.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre pueden mostrar si la persona tiene niveles anormales de ciertas células sanguíneas y anticuerpos (un tipo de proteína) en la sangre. Estos análisis pueden determinar:

  • La hemoglobina y el hematocrito. Un nivel bajo de hemoglobina o hematocrito indica anemia, una complicación de la vasculitis. La vasculitis puede interferir con la capacidad del cuerpo para producir suficientes glóbulos rojos. También puede estar relacionada con una mayor destrucción de los glóbulos rojos.
  • Los anticuerpos citoplásmicos antineutrófilos (ANCA, por sus siglas en inglés). Estos anticuerpos están presentes en las personas que tienen ciertos tipos de vasculitis.
  • La velocidad de sedimentación globular (VSG). Una alta velocidad de sedimentación globular puede ser un signo de inflamación en el cuerpo.
  • La cantidad de proteína C-reactiva (PCR) en la sangre. Un nivel alto de PCR indica inflamación.

Biopsia

A menudo, una biopsia es la mejor manera para el médico de hacer un diagnóstico firme de vasculitis. Durante una biopsia, el médico tomará una pequeña muestra del tejido del cuerpo para estudiarla bajo el microscopio. La muestra se tomará de un vaso sanguíneo o un órgano.

Un patólogo examinará la muestra para detectar signos de inflamación o daño del tejido. El patólogo es un médico que se especializa en identificar enfermedades mediante el estudio de las células y los tejidos bajo el microscopio.

Presión arterial

Las personas que tienen vasculitis deben medirse regularmente la presión arterial. La vasculitis que daña los riñones puede causar presión arterial alta.

Análisis de orina

Para esta prueba, se le pedirá a la persona una muestra de orina para analizarla. Sirve para detectar los niveles anormales de proteína o células sanguíneas en la orina. Los niveles anormales de estas sustancias pueden ser un signo de vasculitis que afecta los riñones.

Electrocardiograma (ECG)

Un ECG es una prueba sencilla que no causa dolor y que sirve para registrar la actividad eléctrica del corazón. Es posible que hagan esta prueba para saber si la vasculitis está afectando el corazón.

Ecocardiografía

La ecocardiografía o ultrasonido cardíaco es una prueba que no causa dolor y que utiliza ondas sonoras para crear una imagen del corazón en movimiento. La prueba proporciona información sobre el tamaño y la forma del corazón y cómo están funcionando las cámaras y válvulas del corazón.

Radiografía del tórax

La radiografía del tórax es una prueba que no causa dolor y que crea imágenes de las estructuras internas del pecho, como el corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos. Un resultado anormal de la radiografía del tórax puede mostrar si la vasculitis está afectando los pulmones o las arterias grandes (como la aorta o las arterias pulmonares).

Pruebas de la función pulmonar

Las pruebas de la función pulmonar miden la cantidad de aire que la persona puede inhalar y exhalar, qué tan rápido puede exhalar y qué tan bien proporcionan los pulmones oxígeno a la sangre. Las pruebas de la función pulmonar pueden ayudar al médico a determinar si hay bloqueo o restricción del flujo de aire que entra y sale de los pulmones.

Ecografía abdominal

Una ecografía o ultrasonido abdominal utiliza ondas sonoras para crear una imagen de los órganos y estructuras en el abdomen. La imagen puede mostrar si la vasculitis está afectando los órganos abdominales.

Tomografía computarizada

Una tomografía computarizada es un tipo de radiografía que crea imágenes más detalladas de los órganos internos que una radiografía estándar. Los resultados de esta prueba pueden mostrar si la persona tiene un tipo de vasculitis que afecta los órganos abdominales o vasos sanguíneos.

Imágenes por resonancia magnética

La prueba de resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) utiliza ondas de radio, imanes y una computadora para crear imágenes detalladas de los órganos internos.

Otras técnicas avanzadas de imágenes médicas

Se están utilizando varias técnicas nuevas de imágenes para ayudar a diagnosticar la vasculitis, La ultrasonografía dúplex combina una imagen de la estructura del vaso sanguíneo con una imagen a color del flujo de sangre a través de esa vena o arteria. La tomografía por emisión de positrones con 18F-fluorodesoxiglucosa (PET-FDG, por sus siglas en inglés) identifica las áreas que muestran mayor metabolismo de la glucosa, lo que puede causar problemas en los vasos sanguíneos.

Angiografía

La angiografía es una prueba que utiliza un medio de contraste especial y radiografías para mostrar la sangre que fluye a través de los vasos sanguíneos. El medio de contraste se inyecta en la corriente sanguínea. Mientras el medio de contraste fluye a través de los vasos sanguíneos se toman radiografías especiales. El medio de contraste ayuda a resaltar los vasos en las radiografías.

Los médicos utilizan la angiografía para ayudar a determinar si hay estrechamiento, hinchazón, deformación o bloqueo de los vasos sanguíneos.

¿Cómo se trata la vasculitis?

El tratamiento de la vasculitis dependerá del tipo de vasculitis, los órganos que están afectados y la gravedad del trastorno.

Las personas que tienen vasculitis grave son tratadas con medicamentos recetados. En raras ocasiones, se podría hacer cirugía. Las personas que tienen vasculitis leve pueden encontrar alivio con medicamentos de venta libre para el dolor, como acetaminofén, aspirina, ibuprofeno o naproxeno.

El objetivo principal del tratamiento de la vasculitis es reducir la inflamación de los vasos sanguíneos afectados. Esto generalmente se hace reduciendo o deteniendo la respuesta inmunitaria que causó la inflamación.

Tipos de tratamiento

Entre los medicamentos recetados comunes que se usan para tratar la vasculitis están los corticoesteroides y los medicamentos citotóxicos.

Los corticoesteroides ayudan a reducir la inflamación de los vasos sanguíneos, Entre los corticoesteroides están la prednisona, prednisolona y la metilprednisolona.

Los médicos pueden recetar medicamentos citotóxicos si la vasculitis es grave o si los corticoesteroides no funcionan bien. Los medicamentos citotóxicos destruyen las células que causan la inflamación. Entre estos medicamentos están la azatioprina, el metotrexato y la ciclofosfamida.

El médico podría recetar tanto los corticoesteroides como los medicamentos citotóxicos.

Se pueden usar otros tratamientos para ciertos tipos de vasculitis. Por ejemplo, el tratamiento estándar para la enfermedad de Kawasaki es dosis altas de aspirina e inmunoglobulina. La inmunoglobulina es un medicamento que se inyecta en una vena.

Ciertos tipos de vasculitis pueden requerir cirugía para eliminar los aneurismas que se han formado como resultado de la afección. Un aneurisma es una protuberancia anormal en la pared de un vaso sanguíneo.

¿Cómo se puede prevenir la vasculitis?

La vasculitis no se puede prevenir. Sin embargo, el tratamiento puede ayudar a prevenir o retrasar las complicaciones de la vasculitis.

Las personas que tienen vasculitis grave son tratadas con medicamentos recetados. En raras ocasiones, se podría hacer cirugía. Las personas que tienen vasculitis leve pueden encontrar alivio con medicamentos de venta libre para el dolor, como acetaminofén, aspirina, ibuprofeno o naproxeno.

Para obtener más información acerca de los tratamientos de la vasculitis, vaya a “¿Cómo se trata la vasculitis?

Cómo vivir con la vasculitis

Los resultados a la salud de tener vasculitis son difíciles de predecir. Dependerán del tipo de vasculitis, los órganos afectados y la gravedad del trastorno.

Si la vasculitis se diagnostica a tiempo y responde bien al tratamiento, podría desaparecer o entrar en remisión. El término “remisión” significa que la afección no está activa, pero puede volver o se puede exacerbar en cualquier momento.

Esto puede ser difícil de predecir. Puede suceder cuando se suspende o se cambia el tratamiento. Algunos tipos de vasculitis parecen exacerbarse con más frecuencia que otros y algunas personas tienen brotes más frecuentes que otras.

Algunas veces la vasculitis es crónica (persistente) y nunca entra en remisión. A menudo, el tratamiento a largo plazo con medicamentos puede controlar la vasculitis crónica, pero no se ha encontrado una cura. En muy pocas ocasiones, la vasculitis no responde bien al tratamiento. Esto puede causar discapacidad o incluso la muerte.

Atención médica continua

Los medicamentos que se usan para tratar la vasculitis pueden tener efectos secundarios. Por ejemplo, el uso prolongado de corticoesteroides puede causar aumento de peso, diabetes, debilidad, disminución del tamaño muscular y osteoporosis (una enfermedad que debilita los huesos). El uso a largo plazo de estos medicamentos también puede aumentar el riesgo de infección.

El médico puede ajustar el tipo o la dosis del medicamento para disminuir o prevenir los efectos secundarios. Si la vasculitis entra en remisión, el médico podría suspender de forma cautelosa los medicamentos. Sin embargo, tendría que seguir observando cuidadosamente a la persona para ver que no se vuelva a exacerbar.

Mientras se está recibiendo tratamiento para la vasculitis, es importante ver al médico con regularidad. Consulte con el médico acerca de cualquier síntoma nuevo y otros cambios en la salud, entre ellos, cualquier efecto secundario de los medicamentos.

Cuestiones emocionales y apoyo

Vivir con una enfermedad crónica puede causar miedo, ansiedad, depresión y estrés. Hable sobre cómo se siente con su equipo de atención médica. También sería útil hablar con un consejero profesional. Si se siente muy deprimido, el médico puede recomendarle medicamentos u otros tratamientos que podrían mejorar su calidad de vida.

Unirse a un grupo de apoyo para pacientes puede ayudarle a adaptarse a vivir con esta enfermedad. Podrá ver cómo otras personas que tienen los mismos síntomas los han enfrentado. Pregúntele al médico acerca de los grupos de apoyo locales o consulte en un centro médico local.

El apoyo de la familia y de los amigos también puede ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad. Déjeles saber a sus seres queridos cómo se siente y qué pueden hacer para ayudarle.

Estudios clínicos

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés) está comprometido en apoyar las investigaciones dirigidas a la prevención y el tratamiento de enfermedades y afecciones del corazón, los pulmones, la sangre y los trastornos del sueño.

Las investigaciones patrocinadas por el NHLBI han logrado muchos avances en el conocimiento y la atención médica. A menudo, estos avances dependen de la disposición de los voluntarios para participar en estudios clínicos.

Los estudios clínicos prueban nuevas maneras de prevenir, diagnosticar o tratar diversas enfermedades y afecciones. Por ejemplo, los nuevos tratamientos para una enfermedad o afección (como medicamentos, dispositivos médicos, cirugías o procedimientos) se prueban con voluntarios que tienen ese problema médico. Las pruebas muestran si un tratamiento es seguro y eficaz en los seres humanos antes de ponerlo a disposición para uso generalizado.

Al participar en un estudio clínico, usted puede tener acceso a nuevos tratamientos antes de que estén ampliamente disponibles. Además, tendrá el apoyo de un equipo de profesionales de la salud, que probablemente monitoreará cuidadosamente su salud. Incluso si usted no se beneficia directamente de los resultados de un estudio clínico, la información recopilada puede ayudar a otras personas y añadir al conocimiento científico.

Si usted se presta como voluntario para un estudio clínico, le explicarán en detalle la investigación. Aprenderá acerca de los tratamientos y las pruebas que podría recibir, y los riesgos y beneficios que podrían plantear. También le darán la oportunidad de hacer preguntas sobre la investigación. Este proceso se conoce como consentimiento informado.

Si usted acepta participar en el estudio clínico, le pedirán que firme un formulario de consentimiento informado. Este formulario no es un contrato. Usted tiene derecho a retirarse del estudio en cualquier momento y por cualquier razón. Además, tiene derecho a conocer los nuevos riesgos o hallazgos que surgen mientras se está llevando a cabo el estudio.

Para obtener más información sobre los estudios clínicos relacionados con la vasculitis, consulte con su médico. También puede visitar los siguientes sitios web en inglés para obtener más información sobre las investigaciones clínicas y para buscar estudios clínicos:

  • Estudios de investigación clínica de los NIH y usted – El sitio web NIH Clinical Research Trials and You ofrece información sobre los estudios clínicos en los NIH.
  • Investigación Clínica en los NIH – Aprenda más sobre la investigación médica que se lleva a cabo en los NIH.
  • ClinicalTrials.gov – Una base de datos mantenida por la Biblioteca Nacional de Medicina de los NIH, que contiene información sobre investigaciones clínicas que se realizan sobre una variedad de enfermedades y trastornos médicos y que son financiadas por el gobierno federal y por entidades privadas.
  • Sitio web del NHLBI sobre estudios clínicos
  • ResearchMatch External Web Site Policy – Un registro gratuito que trata de unir a las personas que están tratando de encontrar estudios de investigación con investigadores que buscan personas que participen en sus estudios.

Para obtener más información acerca de los estudios clínicos para niños, visite la página web del NHLBI “Los niños y los estudios clínicos”.

Estudios clínicos para la vasculitis

Conozca más sobre otros estudios para la vasculitis y como participar en estudio clínico (disponibles solo en inglés).

Recursos relacionados a la vasculitis

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Fuente: What Is Vasculitis? del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés), 2014